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lunes, 26 de agosto de 2013

Las Bogavantes

En los tiempos en los que los amigos de la pandilla salíamos sin ninguna fémina entre nuestras huestes, un día en particular marcó un antes y después en nuestras vidas.


Era un Jueves Santo en Sevilla, con decenas de miles de personas en las calles deseosas de sentir y vivir la Semana Santa.

Ya habíamos recorrido todo el centro contemplando con interés y respeto los "pasos" más famosos del día cuando el día empezabar a llegar a sus últimas horas.

Estábamos cansados de tanto andar, pero nada que nuestros cuerpos jóvenes y bien adiestrados no pudieran aguantar. Además, entre procesión y procesión, siempre caía un buen bocata de salchichón o tortilla y una latona de Coca Cola de esas que los vendedores ambulantes ofrecían a voz en cuello.

Aparte de estas ingestas "supervitaminadas y mineralizadas" estaba el oasis entre los oasis, el 5 estrellas de los helados, la gloriosa e insigne heladería RAYA.
Situada frente a la plaza del Cristo de Burgos se erigía el majestuoso templo del helado artesano que nos hacía las veces de Boxes en nuestro particular circuito.



Con una tarrina de medio kilo de turrón te cargabas las pilas para dos semanas. 
Tardaba una media de 0,5 segundos en hacer efecto y eliminar todo rastro de cansancio en nuestro cuerpo.


Alguien propuso irnos ya a casa para comer algo, ducharnos y volver para la Madrugá.

No lo recuerdo bien pero creo que Kiko y Rapo se quisieron quedar y "empalmar" con la Madrugá. El resto optamos por darnos un pequeño descanso.



Después de ese paréntesis, ya "maqueaditos" y oliendo de nuevo a personas decentes, nos fuimos llamando de puerta en puerta, como se acostumbraba por aquellas fechas.

Ya reunidos parte de los "Colegorros", Chiqui, Carlos y mi menda lerenda, cogimos el 20, línea de Tussam que nos dejaría en la propia Encarnación o almenos junto al antiguo cine Rialto.




Habíamos quedado en vernos en la plaza de la Encarnación junto al kiosco de chucherías.


Cuando quedaban unas decenas de metros para llegar al sitio de reunión, nuestros ojos ya divisaban a nuestros Lastra y Rapo entre la multitud.

--Bien, no tendremos que esperar  --Me dije a mi mismo.



Pero algo raro se masticaba en el ambiente...


Un "enganchao" nos paró a medio camino para pedirnos tabaco y como ninguno fumábamos cogió un rebote de cuidado. Pensaba que ya íbamos a tener jaleo con el "nota", pero nuestro Chiqui, ni corto ni perezoso lo mando velozmente al Carajo y parece que eso le calmó los ánimos porque se apartó refunfuñando y nos dejó tranquilos.

Llegando ya a nuestro lugar de encuentro, un grupo de personas se movió de sus posición y nos dejo ver algo totalmente inusual.



¡¡Rapo y Kiko estaban con Tías!!


¡Dios mío!, que yo había venido entre "paso" y "paso" a ver tías de lejos y comentar lo buenas que estaban.
La verguenza de las obligadas presentaciones de rigor me dejó anticipadamente listo de papeles.


No puedo hablar por los demás, pero tengo la impresión de que curiosamente, ninguno de los tres se alegró de la situación.


Mientras nos acercábamos más lentamente, divisé un buen culo. Así que me dije.
--Bueno, por lo menos una está buena.



Pero la cosa iba a empeorar por momentos. 


Al llegar donde estaban, me di cuenta que ese bonito culo esbelto pertenecía a otro grupo más afortunado.

Nada más llegar, hicimos los saludos de rigor entre nosotros.
--Illo.
--Illo.
--Illo.
-- ¡Ey!.
--Illo.


Un vocabulario de lo mas extenso...


Pensaba que nos las iban a presentar formalmente, pero la cosa quedo en charlar un momento como si allí no hubiera tres "tías".

Después de unos minutos muy incómodos, las chavalas viendo el interés de la peña, se lanzaron a presentarse por si mismas y allí nos las vimos los tres recién llegados repartiendo besos a diestro y siniestro.

En ese momento me fijé en una que no estaba tan mal, pero rápidamente me percaté de que era sólo porque las otras dos eran como mínimo defectuosas.

Quiero dejar claro que me siento mal por hablar así de otras personas, pero lo cierto es que eran feas, raras, pequeñas y vestidas estrafalariamente en una mezcla entre Johnny Depp y Michael Jackson en concierto.



¡Encima llevaban una corbata dorada a juego!



Allí aguantamos el tipo y de forma muy educada dimos el palique pertinente tanteando por donde iban los tiros.
Lo mismo teníamos suerte y eran algunas compañeras de instituto o algunas primas lejanas y se iban pronto porque habían quedado con otros.


Cuando ya vimos el percal, que el Lastra y el Rapo estaban entregados, decidimos trazar un plan elaborado de escaqueo.

Creo que fue Carlos quien aportó decir que habíamos quedado con nuestras novias y que nos teníamos que ir.



Gran plan y muy elaborado...


Pero fue soltarlo y nuestro querido Lastra nos dejó con el culo al aire, diciendo.
-- Que novias... si no teneís novia.


"El Palo" me hubiera avergonzado, pero como la más pequeña y estrafalaria de las tres se me había pegado y no dejaba de mirarme fijamente, lo que me empezó a entrar fue miedo.

Que chavalita tan rara, que regalito para presentársela a mis padres diciendo Papá, Mamá, esta es mi novia ...Golum...


Carlos estaba muy indignado y no paraba de repetir.
--Será Cabrón el Lastra, vaya "Palo" me ha dado.


Viendo que no había escape posible, cual perros apaleados, sin voz ni votos, decidimos ir en grupo a dar una vuelta para buscar alguna procesión.

Él camino fue de lo más singular. No se que hacían los demás pero yo andaba totalmente descolocado y desmotivado. Además, el pequeño Hobbit de la Corbata brillante seguía sin quitarme los ojos de encima y se empeñaba en ir a mi ladito.



Por un momento pensé que me iba a coger la mano.



Uff, sudaba y estaba poniéndome muy nervioso.
Tampoco era una cosa tan horrorosa, eramos un grupo de jóvenes yendo a ver procesiones, pero lo cierto es que iba totalmente avergonzado por la situación y por si alguien me veía con ... ella...



¡Que yo tenía una reputación en el instituto y en el barrio!


 Ensimismado en mis pensamientos, oí como alguien me llamaba.
--Quillo, Lole, ven un momento.

Era el Carlos y el Chiqui que me reclamaban dándome la excusa perfecta para quitármela de encima unos minutos.

Ella se unió al otro grupo que iba un poco más rezagado.

Volvimos a trazar un plan de escape. Esta vez lo íbamos a hacer mucho mejor, más elaborado y a prueba de "palos".

Viendo la cantidad de gente que había por la calle y que estábamos agrupados, chiqui clavó la mejor fuga de la historia. 




Fue un grito de Guerra.
-- Illo, Corre, "ámonos".
-- ¿A donde?.
-- Tu corre, corre.  -- Exclamó Chiqui.
-- Corre tío, corre. -- Aportó Carlos.

Y así lo hicimos, corrimos como el viento, doblando la primera calle a la izquierda y la segunda a la derecha.

Cual fue nuestra sorpresa cuando nos dimos con un callejón sin salida.

La cara del Chiqui fue un poema, se quedo como abatido, desilusionado con la vida, como diciendo, ya está, no está de Dios que nos podamos largar.

Pero Carlos tomo las riendas y siguió el plan al pie de la letra.
-- Illo, corre, corre.



Peazo de Plan: Simple, efectivo y fácil de RECORDAR.


Terminamos por la Alfalfa o yo que se donde...  Lo tengo como borrado, como si hubiera tenido un traumatismo craneoencefálico.

Después, todo fue ir ojo avizor, para no encontrarnos con el grupo. Parecía uno de estos juegos de Rol que después se hicieron famosos en la Madrugá.


Luego, ya más tranquilos, fuimos comentando la situación y  riéndonos nerviosamente de lo extraño que había sido todo.

No he llegado nunca a entender porque nos alteró tanto aquello. Fue una situación de lo más normal como para afectarnos de esa manera.


Algo tenían esas niñas que nos hicieron huir.


 
Como ya he comentado, no consigo poner en orden lo ocurrido, de hecho, con el Rapo es como si no hubiera estado, no se siquiera si hablé con el esa noche.

Puede incluso que con nosotros, los tres corredores, fuesen más personas: Titi, Emi, Javier ??

Kiko estuvo entregado un tiempo con la "mejor" de las tres y alguna vez que otra los vimos juntos por el centro.

Fue una de las etapas negras de nuestro Lastra.


Nunca volvimos a hablar del tema pero caña le dimos por un tubo.

Esa chavala no te convenía Kiko...  Así lo decidimos los QueenWarriors.

Menos mal que a la hora de aportar cizaña se nos unió el tío con mas inventiva del mundo, el Enano que se encargo de enderezarlo y llevarlo al buen camino.



Por cierto, debido a un bigotillo mas peludo y largo de lo habitual en mi particular Golum con corbata, estas pobres chicas (espero que por su bien, no lean nunca este Blog) fueron bautizadas como
L A S   B O G A V A N T E S.





Nosotros los Bogavantes tenemos las pinzas delantes...


Fin.


Nota: Espero no molestar a nadie y espero también que nadie se sienta ofendido por mis palabras pero siendo franco, para sentirse mal.. Yo, esa noche...

 

martes, 13 de agosto de 2013

Cujo



Al principio, para jugar al baloncesto, solíamos construir una canasta con un aro de bicicleta al que previamente le habíamos quitado todos los radios.
Lo atornillabamos a una madera y ésta, la colgábamos en cualquier rama de árbol que estuviera a una altura adecuada.


 
 ¡Asi de rústicos éramos por aquel entonces!


Después, cuando empezaron a escasear los suministros de aros por los alrededores, nos las vimos y deseamos para encontrar algo donde meterla.
Se que suena mal, pero por esas fechas, ¡ni siquiera teníamos la mente sucia para darle el significado sexual!



Comenzamos a poner dinero entre todos para comprar un Aro en el Corte Inglés pero pronto vimos que no era rentable.


Gracias a algún lumbrera pro-deporte, empezaron a aparecer canastas repartidas por parques, colegios e institutos.


Esa fue nuestra época gloriosa en el Turina Garden y en Parque Center.
¡Que partidazos echamos alli!, como me ponía a parir mi madre cuando terminábamos jugando en el Parque (junto al kiosko de Juana) y llegaba a casa con los calcetines lleno de Albero y pareciéndome a Bart Simpson (ahora sería a Homer).


Un día alguien comentó que en nuestro antiguo colegio (recién antiguo colegio), en el patio de las niñas, habían puesto unas canastas nuevecitas.

Alli fuimos la legión de deportistas, en plena forma pero medio gilipollas (por entrar indebidamente en los colegios).

Ni cortos ni perezosos, nos saltábamos todos los días la tapia del colegio y allí echábamos unos partidos de lo más entretenidos.

Tengo que admitir que nunca he sido, ni seré, muy bueno, ni siquiera mediocre subiéndome a una tapia. 


Siempre he pensado que me era más fácil tirarla que subirla.

Los compañeros que tenia al lado, entre ellos Antonio Enano, er Castillo y el Rapo, dejaban el listón muy alto a la hora de escalar.
Nunca he sabido como lo lograban, de un salto y apoyando un pie a lo Spiderman, en un tris, aparecían sentados en lo alto de la tapia por mucho que ésta se elevara.


Yo, más o menos, conseguía subirme, pero necesitaba bastante más tiempo y esfuerzo.


Un día, unos "notas" bastante intensos, se pusieron a dar la lata mientras jugábamos nuestro partidito. Subidos a la tapia intermedia
que separaba el recreo de las niñas del de los niños pequeños, daban la vara chillando y haciendo bastante ruido.


Un perrillo desde el patio de los niños pequeños les recriminaba con ladridos sus tonterías. Esto hacía que se lo pasaran mejor todavía y empezaron a tirarle cosas al pobre animal.

El portero del colegio acudió a ver lo que pasaba y abrió la puerta del patio donde nos encontrábamos jugando. Como venía acompañado de otro animalillo, éste salió, cual torito bravo, hacia nosotros.

Recuerdo que alguien dijo
-- Ostia, el Manolo, el portero...

De momento, en un instante, todo se paró. A lo lejos apareció lo que a mi me pareció el maldito perro de Cujo, con las patas levantadas y corriendo a más no poder.

Las piernas se me pusieron bastante flojas, pero pude apretar el culo lo suficiente para no cagarme encima.

El perro habría dado dos saltos a lo lejos para cuando me fijé que el balón botaba sólo donde había estado er Castillo. Ni rastro de él.

Miré para atrás y lo localizé sentado junto Al Enano y el Lastra en lo alto de una tapia descomunal (así me pareció) riéndose nerviosamente con un estilo Angry Birds.



¿Como habían llegado ahí arriba?



Mire otra vez al perro y había avanzado un metro o dos más de los ciento y pico que nos separaban. El tiempo debía haberse relentizado para él y acelerado para los tres de la tapia.
Por fuerza tenían que haber pasaso a mi lado y ni siquiera los había visto.

De estar delante de mí, a estar sentados allí arriba.  ¿Magia?

En una fracción de segundo decidí que no era momento para intentar encaramarme al lado de los tres maestros del alpinismo. Era más práctico correr hacia la tapia "bajita" donde estaban los "mamones" que lo habían liado todo.
 

De repente oi una voz lenta y muy grave que decia
-- IIILLLOOOOO  queee eeeellll Maannuueee  ttiieeneee uunnaa eessccooppettaaaaaaa.

Yo lo entendí y simplifique rápidamente aun:
-- Manué, Escopeta en mano...


Salí corriendo hacia mi salvación y se me quedo grabada en la mente la imagen del Grullo y mi hermano haciéndose los muertos a la vertical, es decir, de pie.

No tengo claro si estaban paralizados por el miedo o estaban poniendo en práctica alguna táctica militar vista en películas.
 

Lo cierto es que el pedazo de mastín, un perro muy, muy grande y con pinta de estar enfadado, pasoó cerca de ellos, los olisqueó dos segundos y llegó a la conclusión de que yo era mejor presa.

Llegué al muro mucho antes de lo esperado y de un brinco estilo saltadores de altura, me encaramé de un tirón en lo alto de la pared.
Como allí había "la tira" de gente, casi los tiro como si fueran bolos. Arrasé con todos los allí presentes y, como es lógico, todos fueron cayendo encima de mí.

Por unos instantes la situación fue caótica. En una superficie de dos metros por veintipico centimetros haciamos equilibrios, de forma muy precaria, unos cuantos jóvenes. 

Tras el panzazo contra la tapia y tal y como aterrizé después de mi primer vuelo sin motor, ocupaba casi todo el sitio disponible tumbado a todo lo largo. 
Por lo menos tres de los chavales se vieron afectados por mi barrido aéreo. Cayerón de culo sobre mí haciendo verdaderos equilibrios para no caer después de mi brutal asalto. 


Todos teniamos la intención de llegar al muro exterior transversal al ya conquistado para arrojarnos hacia la calle.



El perro llego tarde, me sentí contento y orgulloso de mi velocidad y agilidad (fijate tú...). Pero el hijoputa del mastín era muy grande.
Puso los pies en la pared y de un pequeño salto, sentí como me llenaba de babas el muslo y como sonaban sus dientes al intentar morder.

Me entró bastante miedo, pero más tuve cuando alguien dijo que el portero iba a disparar la "recorta".


 Todo se volvió muy confuso...

Todos, incluyendo a los dos interpretes de zombies (mi hermano y el Ramón Grullo),  nos tiramos casi a la vez desde las tapias hacia fuera del colegio. Fuimos aterrizando unos encimas de otros como  paracaidistas en el desembarco de Normandia. Pero no había dolor, nos estaban disparando... O eso creíamos, porque no había ni pistolas ni escopetas, solo el Manuel y el Mastín.

Después de correr los 400 metros lisos y pararnos a coger aire, me di cuenta que tenia toda la pierna con babas blancas y ... ¿rojas?.


Me miré el muslo y vi unas marcas, como surcos ensangrentados, y un boquete del cual salia algo de sangre.
Me apreté un poco y salió bastante mas sangre y trocitos de carne y pellejo.

No se si eran los nervios y el darme cuenta de que no me dolía, que le dije a mi hermano con una sonrisa en la boca
-- Emilio, me ha mordido. Mira lo que sale de aquí -- mientras me apretujaba el agujero que me había dejada uno de los colmillos.

Mi hermano se pudo verde, como es típico en el cuando hay problemas.
-- Verás cuando lo vea Papa...

Y eso me hizo darme cuenta que tendría que explicarle a mi padre como había ocurrido todo y que no le había hecho caso con el tema de saltarse las tapias de los colegios.

Al final, de urgencias al ambulatorio donde me pusieron vacunas de la rabia y no se que más.

Al día siguiente mi madre fue a hablar con el portero para saber si el perro tenia sus papeles de vacunas (no vaya a ser que yo me convirtiera en algo raro).

El perro, por lo que dijo el portero se había muerto esa misma noche...    ¿Acaso soy venenoso?

y yo, desde entonces, los días de luna llena saco mi cámara y no puedo resistirme a hacerle fotos a la Luna y a gruñir un poco...

miércoles, 7 de agosto de 2013

Blood of my blood.





El verano en Sevilla es algo especial. Hace que todo el mundo salga de sus casas a tomar algo de aire mientras las viviendas, auténticos hornos de ladrillo, van rebajando la temperatura a valores más o menos recomendados por la O.M.S.



Ahora, con los aires acondicionados, es otra cosa, pero hace 20 o 25 años no eran muy habituales.



Serian las diez y media de la noche o las once lo más. Ya limpio y aseado, oliendo a jabón y suavizante, afeitado y mas peinado que David Hasselhoff con la ilusión de avistar alguna fémina cañón y no quedarte mas cortado que la toalla de Freddy Krugger.



Allí estaba yo, sentado en mis amados "poyetes", después de un buen partido de baloncesto (FIBA vs NBA), pensando en unas croquetillas, del Horno que había frente a los pitufos, acompañadas de unas aceitunillas sin hueso y un buen zumo para aliviar el cansancio.



No se porque, pero siempre era el primero en llegar. Creo que los demás esperaban a verme para terminar de vestirse o ducharse. Por no hablar del Enano, que a ese siempre teníamos que ir a buscarlo.



Pero eso no era problema, siempre había alguien por allí con quien charlar un rato.



En esta ocasión, el afortunado (o no...) fue Carlos, o mas bien, Carlitos Bocha, como solíamos decirle.



Por esa época, todos teníamos motes, Rapo, Lastra, Pan, Enano, Diodo, Windows, Grullo,  Chiqui, Momo, Huevo y muchos, muchos más.



Estábamos allí sentados, esperando y charlando de cualquier tontería cuando de repente oí una especie de silbido y un ruido sordo.



-- Clock.



A continuación, el Carlitos Bocha se movió bruscamente y llevándose las manos a la cara se puso a hacer un baile de lo más cañero. 
En un momento me recordó a MC Hammer con el "tintas tic" pero después me pareció que cambiaba de ritmo y tiraba más por el heavy metal. De su garganta salían Berríos que harían palidecer a Bruce Dickinson en cualquier concierto de los Maiden.



No se si era mi cansancio, o el empanamiento de la edad, pero tarde en comprender que Carlos, estaba chillando porque algo le había dado en la cabeza. Un objeto volante no identificado (por ahora) se le había estrellado en la "perola"



Cuando dejo de moverse, ya más con un estilo fusión entre Chiquito de la Calzada y un indio mapuche, vi entre sus manos,  que en la frente tenia un buen reguero de sangre. 
Empezó a maldecir mostrándome un trozo de azulejo (ya identificado) de unos centímetros y a mirar para arriba.



Tenía la cara descompuesta, los ojos desorbitados y la vena del cuello como Rocky Balboa. 



Pensé que me estaba acusando a mí del leñazo, pero no, 
no era así. 



Empezó a mirar para casa del Rapo y a chillarle, acusándolo de ser el causante de su dolor, de estar siempre igual y de todo lo imaginable.

 

La gente empezó a arremolinarse a nuestro alrededor.  


Todos lo mirábamos, de él a la piedra ensangrentada, y a continuación, mirábamos hacia arriba, hacia la ventana vacía de la casa del Rapo. Todos perfectamente sincronizados al son de sus movimientos.

 Yo no entendía nada, por un lado pensaba
 -- Joder, casi me da a mi...



Por otro lado

-- A este le tienen que dar unos puntitos de sutura (y un valium...)



 Y por ultimo

-- Que coño tenía que ver el Rapo en este asunto.




Pero lo que no pude procesar (todavía hoy no lo entiendo bien), es que cuando se abrió la puerta del portal, salio cual toro bravo en miniatura, el Gabi, el hermano pequeño del Carlitos.

Hecho un basilisco, se me encaró, gesticulando y chillando


-- SANGRE DE MI SANGRE, SANGRE DE MI SANGRE.

RAPOOOOO, RAPOOOOOO, SANGREEEEEE.



Unos años de karate contuvieron mi primera reacción de darle una patada a modo de ataque preventivo (anticipación).



Joe, que me puso nervioso el nota... Menos mal que el Gabi no pasaba del metro cincuenta. Si llega a medir un metro ochenta me traumatiza para toda la vida.


Vaya careto que llevaba.



Pero yo, ¿Que había hecho? ¿Porque me quería arrear?



No se bien lo que paso a continuación. El pobre Carlos iría a curarse y su hermano Gabi lo acompañaría. No lo pongo en pie...



Recuerdo ver al Lastra "muerto de risa" en su balcón (la cosa no era para menos)

Recuerdo como unos niños y niñas se reían maliciosamente desde lejos y de que  pensé que habían sido ellos los culpables.



Pero lo más de lo más, fue mirar a casa del Rapo y verlo asomado sonriendo, comiendo aceitunas y haciendo gestos como si fuera el Papa. Bendiciendo a todos los allí  arremolinados.



Que locura...





Espero que ninguno de los aquí nombrados se molesten pero así fue como ocurrió.

miércoles, 31 de julio de 2013

Ouija Anecdota 3

Esta es otra anécdota real como la vida misma. 
No dudéis sobre si ocurrió o no.
Me paso a mi y os garantizo que fue como lo describo...


Corría el verano del ochenta y tantos. Eran tiempos en los que la música todavía se grababa en cintas (cassettes). No sabíamos nada de Internet ni de los Mp3. 

¡No había ni móviles!

Como muchos días del verano, nos bajábamos a la calle e íbamos a casa de algún buen amigo para ver si se quería bajar a no hacer nada en particular. Nada de quedar antes, te presentabas allí y punto.

Un día en particular había ido a casa de mi amigo Kiko y estuve como siempre un buen rato en su casa hablando y escuchando música (seguramente Iron Maiden).
Por esas fechas nos gustaba a rabiar (y nos seguirá gustando a toda la pandilla), un grupo llamado Queen.

Lo oíamos a todas horas.

Kiko tenía en su posesión una cinta de música que le había prestado para que la oyera. En una flamante TDK de las nuevecitas, en esas en las que ponía Dynamic Cassette Low Noise High Output, tenía grabada un L.P. del grupo formado por el batería de Queen, Roger Taylor. El grupo se llamaba THE CROSS.

Como en la cinta anteriormente estuvo grabado un disco de Queen, en el lateral de la cajetilla aparecía a modo de etiqueta el nombre del Grupo y el título del álbum.

Es decir, en el canto, se veía muy claramente con letras multicolores (de esas que ahora me avergonzaría) 


QUEEN - A DAY AT THE RACES.


Cuando decidí que ya era hora de "tirar" para casa a almorzar me la devolvió y nos despedimos. 

Al bajar de su casa, en frente por frente de la puerta del portal, ya estaba Fernando y compañía, sentados en los poyetes inmersos en una sesión Ouija. 

Después de la experiencia anterior con el puñetero espíritu tenía "la mosca detrás de la oreja". Tenía ese síndrome extraño de cuando te sucede un hecho insólito, que empiezas a dudar si ocurrió como lo recuerdas o incluso si ocurrió de verdad.

Ante la duda, ahí estaba yo con mi mente inquisitiva para demostrar que lo del otro día había sido coincidencia o yo que se..

Quería demostrarme de alguna forma que lo ocurrido no era para tanto, que como mucho sería una coincidencia.


En fin, que allí llegue yo a importunar a los espiritistas, con un plan madurado en 2,3 segundos. Me quede un rato mirando y dejando ver la cinta que llevaba en la mano.

Mi plan, infalible a todo, consistía en enseñar discretamente la cinta, para que todos los presentes pudieran ver la etiqueta del grupo. Vamos, que quería "de toas toas" que todo el mundo creyera que dentro de la cinta había canciones de Queen.

Pues bien, ahí me desmarqué preguntando si podría volver a interrogar al espíritu y creyendo que me dirían que NO.

Mi sorpresa fue un SI directo y sin ni siquiera decir que pusiera la mano.



¿Cual fue mi pregunta MENTAL?

Imagino que todos la sabréis ¿No?



Con mucho misterio y apartando de la vista la cinta musical, pregunté
--¿Que grupo musical hay grabado en esta cinta?

la respuesta me dejó tocado...   THE CROSS.

y sin ninguna falta, perfectamente  d e l e t r e a d o.








Si quieres leer el artículo completo: Ouija, la Puerta de Entrada.




martes, 30 de julio de 2013

Ouija Anecdota 2

Esta anécdota relacionada con la OUIJA ocurrió realmente y fue tal y como la describo. No es una historia contada por otro o por un amigo de un amigo. 
Ocurrió realmente y me pasó a mi directamente.


Anécdota II

Por esa misma época, como el tema Ouija estaba tan de moda, había sesiones espiritistas por todos lados.

Recuerdo un día en especial donde conté hasta tres reuniones simultáneas. Por lo menos veinte personas haciendo Ouija en el lugar donde solíamos reunirnos para hablar y estar un ratillo con los amigos.
No penséis en un local, con música ambiental, luz tenue e incienso, nada de eso, en plena calle a la luz de las farolas, sentados en los archiconocidos "poyetes".


La historia es la siguiente

En esos días, sentados en los "poyetes" donde solíamos reunirnos, empezamos a hablar del tema entre los que allí se encontraban.

Hablábamos del tema Ouija, del miedo que daba y de la forma alocada en la que se hacían las sesiones frente a nosotros.

Si el doctor Jiménez del Oso los viera...

Allí sentados y observando a distancia las sesiones, criticábamos la poca credibilidad de lo que veíamos.


Curiosamente, ninguno de nosotros había participado nunca en una sesión.

 
Nos habían contado que en días pasados contactaron con el espíritu de un niño que había muerto abandonado y del cual se habían hecho muy amigos. Últimamente siempre era este niño (no me acuerdo del nombre que le daban) quien aparecía y entraba al trapo de contestar todo tipo de preguntas y desvaríos.


Un día en particular, de esos de verano en Sevilla, con más de 30 grados a las 11 o 12 de la noche, con más gente en la calle que en un centro comercial, apareció Fernando (Fernandito le llamábamos) con su tabla Ouija hecha por la parte de atrás de un parchís (ese no tenia detrás el juego de la Oca). 

Había tallado incluso una madera con la forma de un apuntador de esos que aparecían en las películas con un agujero en medio donde se podían ver las letras.

Un trabajo excepcional.


El grupito, muy crítico con el tema y con ganas de poner en evidencia la veracidad de las sesiones allí improvisadas, decidió tomar cartas en el asunto. No nos podíamos creer que personas normales, en medio de la calle, con un Ouija hecha en un parchís contactaran en menos de un minuto con espíritus.


Ni los mejores mediums del mundo serían capaces de realizar semejante hazaña.


Allí fuimos con la idea de participar y poner orden a tanta patraña. 

Mi hermano, viendo que los presentes no eran unos lumbreras en los estudios, tuvo la genial idea de participar preguntando algo que ellos no pudieran saber por si mismos.

Quería pregunta algo como 
-- ¿cual es la capital de Albania? ¿Cual es la raíz cúbica de 27?.

Como si el espíritu tuviese que saberlo "a Huevo". 
Como si todos los muertos adquirieran conocimientos por arte de birlibirloque.   
  
Ya nos valía a los "listos"...



Allí nos acercamos y preguntamos si podíamos participar.
Rápidamente nos contestaron con la típica respuesta 
-- Si al espíritu no le importa..

Sin esperar ni un segundo, procedieron a preguntarle a la Ouija si le importaba que participásemos.
La respuesta fue rápida y contundente.
-- NO (no le importaba).

Fernando no había terminado de transmitírnoslo cuando me di cuenta que las manos seguían moviéndose y escribió algo sobre una mano.

Un poco extrañado, repitió la pregunta y la tabla comunicó.
-- Pon la mano.

Sinceramente creo que esto nos desarmó un poco, por lo menos personalmente me sentí un poco acobardado.
Fue una situación extraña. No me pareció que alguien guiara a los demás en el movimiento de la tablilla y la respuesta fue curiosa.

Mi hermano, percatándose de lo mismo, decidió que no iba a poner la mano, ni siquiera acercarse al tablero. Exclamó con un poco de chulería
-- ¿Pero tu de que entiendes?

Si digo que la tablilla se movió rápido, me quedo corto.
Aquello empezó inmediatamente a danzar por el tablero y tardó pocos segundos en transmitir.
-- DE MUERTE.

Aquello me pareció una respuesta que nadie de los presentes hubiera querido dar. Todos estábamos entre sorprendidos y "acojonados". 
Me pareció que mi hermano cambiaba de color como una camaleón, tenía la cara con pintas blancas y verdes. 
No volvió a hablar.

Tras esos segundos eternos llegó un sentimiento de verguenza que quise resolver haciendo otra pregunta.
-- ¿Puedo yo hacerte una pregunta?
-- Pon la mano.
-- No quiero poner la mano.  -- el puñetero o no sabía que me daba miedo o se había dado cuenta y me estaba jodiendo -- ¿puedo hacerte una pregunta mental?
-- SI. 

Pude elegir multitud de preguntas: ¿como se llama alguien..? ¿de que color es no se que? ¿en que fecha ocurrió..?


Mentalmente, formulé una petición más que una pregunta.
Pensé y estoy seguro al 100 por 100 de que no lo dije en voz alta
- Vete para la letra "O".

Joder con el espíritu, no tardó nada en llegar a la letra. La acertó de pleno, no dio ni una vuelta por el tablero. Es como si hubiera querido dejar claro que me leía la mente como a un libro abierto.

Después de eso, tuve claro que algo ocurre con la Ouija.
No tengo claro si es tema de espíritus o es nuestro poder mental. 


Esto me dejó claro que algo hay.


OUIJA Anecdota 1

Esta anécdota no me ocurrió a mi personalmente, ni estuve presente cuando ocurrió. Estos son los hechos que alguien me contó de primera mano. Le ocurrieron a el y sus amigos.

Nota: Puede que las hechos no ocurriesen exactamente de la forma que yo las describo porque hace mucho tiempo que me lo contaron. Pero en esencia fue así.


Anécdota 1.
 
 Un amigo-compañero de partiditas de baloncesto al que llamaremos Pepe, me contó su historia personal con la OUIJA.


 El era mayor que el resto de la pandilla que nos reuníamos para jugar, formaba parte de este tipo de muchachos medio pijos - medio de barrio que andaba enredado en temas de la Iglesia del Barrio.
 Solía participar en eventos religiosos tocando la guitarra en el coro y participaba en excursiones y cosas por el estilo que las iglesias suelen promover.
 Un día, en una de esas excursiones a un campo en no se donde, ya de noche y tras muchos cantos, coca cola y juegos, el aburrimiento de alguien hizo que se planteara la idea de hacer ouija.


Si, se que no pega mucho eso de ir a excursiones de iglesia y terminar haciendo Ouija, pero así son las cosas y así somos las personas.

Media congregación (espero que el cura no tomara parte) se dispuso a hacer Ouija improvisada en lo alto de una de esas mesas con bancos de madera que se encuentran desperdigadas en los campos donde se puede hacer barbacoa.
 Pintaron las letras en alguna cartulina (o en la mesa...) y como apuntador usaron un vaso de esos de toda la vida Duralex.

Al tiempo de mover el vaso, contactaron con un espíritu que contestaba a todas sus preguntas de muy buen gusto.
Tras los típicos vetos por parte de estos entes ante algún participante que no es de su agrado, los que quedaron, hicieron todo tipo de preguntas.
 


Hasta ahí todo estuvo bastante divertido.


Luego, me comento Pepe, el espíritu se volvió un poco perezoso y parecía no contestar de forma fluida. Sus palabras fueron que no podía continuar "ADIOS".




 

De repente, todos notaron que volvía con más ímpetu y que no paraba de girar y girar. Parecía que el vaso quería salirse del tablero.
 Ante la pregunta de que deseaba, solo hubo silencio. Los nervios empezaron a hacerse visible entre los participantes, algunos incluso quitaron sus manos un poco asustados.
 Los pocos que quedaron veían moverse el vaso de una forma bastante "rara" y ninguno creía que fuese algún compañero quien lo hacía.

 Pepe pregunto en voz alta
 - ¿Quien eres tu?
 y de una forma bastante rápida y agresiva dejo de dar vueltas para indicar que era SATANÁS.





 
El terror fue creciendo entre los que miraban atónitos como comenzaba a moverse de nuevo el puñetero vaso.

 Alguien dijo en voz alta que se fuera y que terminaran con la sesión pero aquello no paraba de moverse en círculos cada vez mas amplios y que parecían querer sacar el vaso de la mesa.

 Las niñas empezaron a asustarse e incluso algunas lágrimas de terror salieron a relucir.

 El típico gracioso de todas estas reuniones, apuntó
 - Seguramente es un espíritu burlón, lo que quiere es salirse de la Ouija para quedarse aquí con nosotros.

 Esto hizo que el terror se contagiara y el vaso adquirió aun más fuerza.

Con todos los presentes al borde de la histeria, unos cuantos rezando entre lloriqueos arrodillados al lado de la mesa,
los dos o tres que quedaban en la Ouija presionados para que no dejaran caer el vaso, un remolino de gente acercándose a la mesa, de repente, una voz sobresalió entre las demás


- Eso no es así, lo que quiere es liarnos y meternos miedo. Debemos destruir la Ouija y el vaso. Seguramente está queriendo meterse en el vaso. ¡Tenemos que pararlo y destruirlo!.

Pepe se dio cuenta que era ya el único que quedaba con la mano puesta. Se armó de valor y tiró el vaso contra el suelo protegiéndose instintivamente para que no le cortaran los trozos de cristales.
Se hizo un silencio sepulcral mientras el vaso rebotaba en el suelo sin partirse con ese sonido característico a vidrio templado de los buenos.

Del silencio se paso al pánico total con jóvenes que decían que no se podía partir que estaba poseído y otros intentando en vano partir el vaso a pisotones.

Pepe, algo avergonzado, me contó como alzó la voz y los convenció a todos para que rezaran un padre nuestro a la vez, que eso le daría fuerzas para destruirlo.

Y lo logró.                         Pero vaya numerito...









lunes, 29 de julio de 2013

OUIJA, La Puerta de Entrada.


Ouija o Guija, como casi todos sabréis, es un objeto, normalmente hecho en madera, que contiene las letras del abecedario, los números y algunas palabras básicas como Si, No.

OUIJA o GUIJA
Ejemplo de Tabla Guija.



Aunque la patente y por consiguiente su invención, se le atribuye a un hombre llamado Elihah J. Bond el 28 de Mayo de 1890, su origen parece ser mucho anterior.


La finalidad de este artilugio es ponerse en contacto con espíritus de personas fallecidas para entablar un conversación.

Para "jugar" se necesita un objeto apuntador llamado Planchette y los dedos de todos los participantes colocados sobre él. 







Cuando todos tienen colocados los dedos sobre la tablilla apuntadora se inicia un movimiento suave, en pequeños círculos, hasta que se establece la conexión psíquica.

Os preguntareis como se sabe que se ha establecido contacto. Muy fácil, cuando todos notan que la tablilla se desliza por si sola, es cuando algún ente ha tomado las riendas y desea contactar.

Normalmente existe una persona que hace las veces de director o médium de la sesión y es quien realiza las consultas.


Lo normal es contactar con algún espíritu desconocido de otra época que nos cuenta como murió y cosas de esas.

Otras veces, a petición de algún participante, se intenta contactar con el espíritu de algún familiar o persona conocida.
 


Bueno, hasta aquí la explicación de que es la Ouija, de como y para que sirve.

Ahora expondré los hechos verídicos de primera mano y los que me han contado personas directamente. 


Pero primero vamos a ponernos en situación:

Allá por los años 80, sobre todo a mediados o finales, se extendió la moda de los espíritus. Había fantasmas, voces, casa embrujadas y muchas películas de terror y gore.

Recuerdo que llegó a un punto tal que no existía un colegio donde un profesor fallecido no se apareciese a los alumnos. Al final incluso ocurrían situaciones de terror colectivo con sensaciones de que te empujaban misteriosamente por las escaleras o apariciones  de escrituras en las pizarras con mensajes del mas allá.

Esto hizo que muchos se apuntaran a la moda y quisieran establecer contactos con los supuestos espíritus.

Recuerdo que cuando llegaba la noche, muchos jóvenes se congregaban alrededor de una Ouija para hacer espiritismo. 


Los espíritus estaban por todos lados...




A continuación os dejo algunas anécdotas de lo que ocurrió por aquellas fechas.


Anécdota 1.


Anécdota 2. 

Anécdota 3.